Bueno, como la mayoría de las personas que me conoce sabrá, me gusta escribir fanfics. Generalmente estan inspirados en situaciones cotidianas que ocurren en universos alternos y normalmente los protagonistas son Kyo y Toshiya de Dir en grey, pero con la personalidad configurada según la idea que yo imagino de ellos.
Me decidí a subir uno de los fanfics a mi blog, supongo que es al que le ah ido 'mejor' con la critica juveníl de amor yaoi, asi que aquí lo dejo, aunque no esté continuado :
First Day Jam of the month
Un mes… Tiempo suficiente para conocer a una persona, para decidirse y empezar de nuevo, para creer que olvidas y al mismo tiempo para recordar.
Mes, es cada uno de los doce períodos de tiempo, en que se divide el año, pero también es el escenario perfecto para que dos completos desconocidos puedan arreglar un mal comienzo.
Capítulo 1: ACCIDENT
Alzó sus ojos a la inmensidad del cielo oscuro esa noche, le encantaba andar en bicicleta luego del ocaso, sintiendo la brisa chocar contra su rostro mientras las calles despobladas se abrían para que el se desplazara de la forma que deseara. Sonrió sintiéndose afortunado, disfrutando del paisaje costero, recordando el desagradable olor a contaminación de las grandes ciudades y suspirando suavemente.
Le gustaba vivir en ese paraíso de naturaleza y tranquilidad, pescar los domingos por las mañanas, caminar a la orilla de la playa, mirar la apuesta del sol al horizonte del mar, y estar alejado del constante ajetreo de ciudades grandes y todas esas enfermedades raras que en ellas se daban, como el stress o la depresión.
- definitivamente jamás me iré de aquí -afirmo sonriente.
Miró su reloj de pulsera, las 20:19… era algo tarde, quizá sus padres ya estaban algo preocupados, había salido hace horas de la escuela y se había quedado dando vueltas por la ciudad. No tenia intención de ser castigado, por fin había terminado su semana de “ no videojuegos hasta que entiendas que de tus calificaciones depende tu futuro “.
- esto no está bien… - suspiro pedaleando con más fuerza, le gustaba pasear tarde, pero no los regaños de su madre.
Detuvo el paso de golpe, mirando fijamente la oscuridad de aquella calle en las que todos los faros estaban rotos, había escuchado tantas historias terrorífica narradas por sus compañeros y alguna que otra amiga de su madre sobre ese sector en que solo reinaba la oscuridad y el maullar de los cientos de gatos que poblaban las casas abandonadas de esa calle fantasma. Tragó saliva asustado mientras su cabeza maquinaba toda una historia para lo que posiblemente le ocurriera si seguía su camino por ahí, “ guapo muchacho de diecisiete años aparece violado y asesinado brutalmente a las orillas del rió…”, la idea lo hizo atemorizarse más y que un leve y desagradable escalofrió recorriera su columna vertebral haciéndole temblar de pies a cabeza.
- toshiya, no hay razón para tener miedo, eres fuerte, eres inteligente, eres valient… no, no soy valiente – dijo apretando los dientes y pedaleando lentamente para atravesar la calle.
Se repetía mentalmente que si iba más rápido saldría luego, pero le atemorizaba, así que cerro los ojos apresurándose hasta que, sin darse cuenta estaba avanzando con tanta fuerza que no pudo frenar al chocar contra un auto que estaba estacionado afuera de una de las casas.
Cuando abrió los ojos su cabeza daba vueltas, se encontró en el suelo con un leve dolor en su codo izquierdo, el mismo que había amortiguado su caída, miró a su alrededor sorprendido, ¿Un auto en esa calle solitaria cuyo aspecto solo alimentaba las historias locales sobre fantasmas, muertes aparatosas y violaciones brutales?
- ¡¡¡¡oh nonononono!!!! ¡Mi Mercedes-Benz SLR McLaren!
El joven en el suelo miró al tipo rubio que se agarraba la cabeza y se tiraba el pelo gritando escandalosamente por su auto, jamás lo había visto. Parecía ser joven y llevaba unas enorme gafas de sol oscuras, algo completamente estúpido considerando que todo a su alrededor estaba en completas tinieblas. Se levanto de un salto, aprovechando que el desconocido estaba en suelo sollozando por el auto y tomó su bicicleta, empezando a escapar de la escena del crimen sigilosamente.
- ¡¿donde mierda crees que vas?! – preguntó el rubio parándose y acercándose a paso rápido hacia toshiya.
- Emmm… ¿a mi casa? Hace mucho mucho rato que debería estar aya, mi mamá me va a regañar – respondió sonriendo inocentemente
- ¡Ahh! ¿A tu casa? Muy bien, yo te llevo, ¡y aprovechamos de cobrarle a ella todos los daños que le causaste a mi deportivo! – exclamó irritado el extraño
- ¡Por favor, perdóname!– se disculpó el azabache haciendo una exagerada reverencia – ¡además tu auto no tiene nada, el único que sufrió fui yo!
- ¡Eso te pasa por ser un descuidado!
El más joven guardo silencio, bajando el rostro y empezó a llorar descontrolado ante el rostro sorprendido y descolocado del rubio. Toshiya sabía muy bien que nadie era capaz de castigarlo por algo si se colocaba a llorar, era una técnica esplendida que le había ayudado a subir notas, ganar premios que no merecía y ahorrarse uno que otro castigo, menos, claro, los de su madre, que lo conocía lo suficiente como para saber cuales de sus lloriqueos eran falsos y cuales eran reales.
- ¿estas llorando? – pregunto el extraño incrédulo
- ¡claro que estoy llorando! … por que mi mamá me va a castigar y porque tu no me quieres ayudar – dijo haciendo un berrinche como si fuera un infante.
- Bueno, bueno, tranquilízate… ehmmm… bueno, te ayudaré… - suspiró dándose por vencido
- ¿En serio? ¿No le vas a decir nada? – inquirió el azabache secándose las lágrimas con las mangas de su chaqueta.
- No, pero tendrás que recompensar el daño que le hiciste a mi Mercedes
Toshiya lo miró fijamente, realmente jamás había visto a ese sujeto, de cabello desordenado y rubio, nada agradable, odiaba a la gente que usaba esos colores tan artificiales en el pelo, y además era demasiado bajo, daba la impresión de un tipo amargado y solterón, como su maestro de matemáticas, aunque claro, su tutor tenia el cabello castaño y estaba arrugado como una pasa.
- ¿te vas a quedar parado toda la vida ahí mirando con esa cara de estúpido? – preguntó el rubio agarrándolo del brazo
- ¡auch! – exclamó al sentir como el más bajo hacia una leve presión en su codo herido – ¡ten más cuidado, por si no lo recuerdas acabo de tener un grave accidente!
- ¡Qué grave accidente si solo te has pasado a raspar el codo!, okei, entra a mi casa para limpiar esa herida y decidir como vas a pagar el daño que le hiciste a mi auto.
- Te lo repito, ¡no le hice ningún daño!
El rubio lo miró frunciendo el ceño, y, agarrándolo del brazo derecho, lo arrastro hasta el interior de su hogar mientras toshiya continuaba chillando y quejándose.
La casa de aquel extraño estaba más bien vacía, solo tenía una mesa y unos cojines en el suelo. Era gigantesca y las murallas estaban cubiertas de moho, réplicas antiguas de pinturas famosas y papel tapiz a medio caerse. El azabache miró a su alrededor sorprendido mientras se acomodaba en el cojín sobre el cual el rubio lo había dejado.
- tu casa está … ehm.. ¿fea? – dijo algo incomodo por el prolongado silencio que invadía el lugar mientras el más bajo intruseaba en un botiquín.
- No es mía, es de mi abuela, yo ni siquiera vivo en esta maldita ciudad campesina, yo soy de Kyoto – le explicó tomando un algodón humedecido en alcohol – toma, limpia la herida con esto.
- ¿Sabes lo que pienso yo de ciudades como Kyoto? – preguntó toshiya con enfado mientras aguantaba el ardor que le causaba el alcohol en su codo
- No, ni me interesa, porque no te traje aquí para hablar sobre ciudades – contesto secamente sentándose junto a él – eres estudiante… no debes tener mucho tiempo…
- ¿Tiempo para qué?
- Las preguntas las hago yo, ¿cuantos años tienes?
- Diecisiete…. – respondió desconfiado
- ¿Estudias cerca?
- ¡Hay solo una escuela en toda la ciudad!
- Bien… entonces, todos los días después de clases vendrás acá y limpiarás mi auto.
El más joven lo miró sorprendido unos minutos, sin saber que responder, se quedó absorto en sus pensamientos, “veamos toshiya… ordénate bien… sales de tu colegio tarde, te quedas dando vueltas en bicicleta por la ciudad, llegas a la calle malvada y un enano rubio y gruñon te obliga a limpiarle el auto todos los días… ¿QUÉ?”.
- ¡¿Qué?! – gritó reaccionando y levantándose de un salto
- Eso, y si no aceptas entonces te pongo una denuncia – dijo el más bajo con simpleza prendiendo un cigarro
- ¿Y por cuanto tiempo tendré que hacer eso?
- Por el tiempo que permanezca acá, o sea un mes
- Bien, ¡pero espero que esté mes sea el más corto del año y que cuando llegues a Kyoto te choquen y tu auto se haga añicos! – gruño toshiya enseñándole la lengua.
- Que bien que pienses así, por cierto soy kyo, para ti kyo-sama, me gustan las formalidades, y ahora puedes largarte.
El más alto lo miró indignado y salio con paso firma fuera de la casa, se subió a su bicicleta y se fue apresurado hacia su casa maldiciendo.
- Hace frío, es de noche y me vengo a topar con ese estúpido enano rubio amargado que quiere que sea su esclavo durante un maldito mes, ¿Cómo puedo ser tan torpe y estrellarme con el primer auto que encuentro en mi camino? Me siento tan desdichado!
Suspiró molesto, seguramente éste, sería el mes mas largo de su corta vida, pero eso no importaba ahora, lo único que debía preocuparle era el fuerte regaño y el estricto castigo que le impondría su madre por llegar tan tarde.
Capítulo 2: First Day
“chicos, ¡prepárense! Las temperaturas seguirán subiendo estas semanas, la playa será la única escapatoria para estos días, y ¡claro! El refrescante sabor de la nueva gaseosa Light que nuestros patrocinadores han creado para ustedes…” anunciaba un tipo en la radio mientras toshiya suspiraba agotado luego de un difícil día de escuela. Había tenido dos exámenes importantes y le habían entregado pésimas calificaciones en tres ramos, además ése era su primer día limpiando autos para el desgraciado y amargado enano rubio, sin contar el fuerte regaño que había recibido ayer departe de su madre por llegar tan tarde.
Llegó a la casa de kyo encontrando que no había rastro ni del auto ni de su antipático dueño, apoyó su bicicleta contra la reja de la enorme casa antigua y se sentó en la cuneta a escuchar música en su mp3. No podía entender como había terminado metido en todo ese enredo, aunque si era sincero, no había mucho que entender. Simplemente había chocado contra un auto carísimo por ser un cobarde, y ése auto carísimo era de un enano rubio amargado insoportable que le estaba obligando a pagar por su imprudencia lavando el dichoso Mercedes todos los días después de la escuela. Hizo un puchero mientras se compadecía de su propia mala suerte y empezaba a tararear la canción que se reproducía en su mp3.
- where are you bad boy?... Lonely in party night…
- que gustos tan raros tienes…
Pegó un salto cuando sintió que alguien le quitaba el audífono del oído y le decía aquellas palabras, miró aún algo asustado a la persona que había interrumpido su canción y luego frunció el ceño levantándose del suelo.
- llevo mucho rato esperándote! – dijo molesto cruzándose de brazos.
- No es tanto, si no hubieras estado como un estúpido cantando esa canción tan… femenina, te habrías dado cuenta que llevo casi cinco minutos parado aquí admirando tu espectáculo
- Espectáculo? – su cara estaba completamente roja, no sabía que decir, ¡no había nada más vergonzoso en el mundo!
- Si, pero fue divertido – sonrió el rubio – jamás pensé pudieras llegar a tonos tan altos
- Qué tienes contra mis gustos musicales? – pregunto molesto haciendo un puchero
- Ohhh claro que nada, solo me parece extraño que un chico de tu edad esté escuchando algo tan poco masculino como Tommy february6 – se burló alejándose en dirección a su jardín-
- Que pesado…
El azabache contemplo al rubio, estaba vestido con una camisa blanca y una chaqueta negra con una insignia cuyo diseño no alcanza a distinguir. Por su actitud tan insoportable y su ropa de aspecto tan costosa, ése antipático sujeto debía ser un excéntrico millonario, por eso había hablado mal de su ciudad… cómo odiaba toshiya a ese tipo de personas, jamás pensó tampoco en terminar relacionándose con alguien así, era como si una de sus peores pesadillas se volviera realidad.
- vas a seguir soñando o vas a tomar la esponja para limpiar mi auto? – preguntó irritado el más bajo entregándole una cubeta y una manguera.
- Me encantaría seguir soñando y no tener que volver a toparme con tu maldito y feo rostro – contestó el azabache frunciendo el ceño para tomar la esponja que había dentro de la cubeta
- O si, si, voy a estar adentro, cuando termines deja las cosas así y te largas, si llego a descubrir que te has ido sin terminar tu trabajo o le has echo algo a mi mercedes, ten por seguro que tus lindos ojitos no se volverán a abrir – el más alto se quedo en silencio, ¿lindos ojitos? – ah, y lo de lindos ojitos no es cierto, eres tan feo y estúpido como un mono.
Toshiya abrió la boca estupefacto cerrándola al instante e inflando sus mejillas mientras se colocaba rojo de rabia, nadie podía decirle que era feo, ¡menos como un mono! Él era Hara Toshimasa el chico más lindo de su escuela y de Japón!.
- muérete – gruño mientras el rubio entraba a la casa.
Kyo caminó hacia la cocina tranquilo, se ahorraría tener que pagarle a alguien por lavar su auto ahora que había engañado a ése estúpido jovencito. Se quedo pensativo unos segundos mientras encendía la cafetera, hubiera podido aprovecharse más de ése tonto y quizá ahora tendría sirviente y cuidador nuevo, soltó una carcajada ante la idea mientras se imaginaba lo ridículo que se vería toshiya con una escoba limpiando la entrada de su casa.
Su teléfono móvil empezó a emitir pitidos insoportables sacándolo de sus pensamientos, bufó molesto extrayéndolo de su bolsillo, y calmó el ruido apretando una tecla para leer el nuevo mensaje de texto que había recibido.
- tsk, me voy unos días y ya empieza a molestar – gruño apagando el teléfono.
Toshiya sonrió satisfecho, solo le quedaba enjuagar el maldito automóvil y todo por hoy había terminado. Suspiro dejando la esponja en el suelo y tomó la manguera para empezar a lanzar el agua contra la oscura superficie del Mercedes.
- Realmente es un lindo modelo, un lujo – aprobó – me gustaría tener tanto dinero para comprarme uno, aún cuando ni siquiera me gustan los autos, éste es muy bonito incluso a mis ojos… bueno, no soy tan malo limpiando automóviles, quizá podría dedicarme a esto y juntar el dinero suficiente para comprar mi propio deportivo.
La idea le hizo reír, no se veía a sí mismo conduciendo un auto, y menos uno tan grande y caro. Kyo era extraño, tenía un auto enorme, ropa cara y esa enorme casa solo para él,
Quizá era un mafioso como el de las películas italianas que su padre amaba ver, o tal vez uno de esos gigoló que aparecía en las telenovela que su madre veía luego del almuerzo, aunque no creía que a alguna mujer pudiera atraerle un tipo tan insoportable y poco galán como el rubio… tal vez era solo un fanfarrón ladrón que escapaba de la ley de kyoto refugiándose en una ciudad pequeña y tranquila donde nadie le conocía.
En ése caso, debía tener cuidado.
- ya terminaste con el auto, lárgate
El azabache se giró para ver molesto al maleducado rubio que lo miraba sonriendo mientras exhalaba el tabaco de su cigarro recargado en el marco de la puerta principal de la casa. Toshiya no respondió nada, tiró la manguera al suelo y agarro su mochila acomodándola en su espalda para montar su bicicleta y salir de una vez por todas de esa maldita calle y dejar de ver la burlona cara de kyo que no paraba de sonreír mientras observaba al estudiante desaparecer a lo lejos, podía apostar a que estaba maldiciéndole.
- ¿Qué mierda se cree? ¡Yo no soy ni su sirviente ni su esclavo ni nada por el estilo! Es más no sé ni siquiera porque me fui sin responderle, ¡ no tengo porqué permitir que me trate de esa forma! Después de todo, yo no le hice nada a su auto
Frenó mirando hacia atrás, debatiéndose en su interior si debía volver a insultar al rubio en recompensa de su actitud mandona o simplemente seguir su camino avergonzado y hundido en la humillación, “ ir o no ir, eh ahí la cuestión” pensó aproblemado. No quería que ese enano mandón pensará que podía tratarlo a su antojo y reírse en su cara, pero al mismo tiempos sería ridículo devolverse solo a decirle alguna frase del tipo: “qué te crees? Nadie me mandonea!”. Suspiró. No podía ser tan infantil, solo lograría crear en kyo una idea más tonta de su persona.
Retomo el camino lentamente, pero jurándose, al mismo tiempo, que no volvería a permitir que ese enano engreído, ni nadie, le tratara como si no significara cosa alguna.
Capítulo 3: Strange
- ¡Totchiiiiii!
Dio un salto despertando de golpe por el grito de su compañero. Últimamente estaba más cansado que de costumbre, no podía tomar su siesta de la tarde por tener que ir a limpiar el bendito auto de kyo y tanto refregar el Mercedes le tenía los brazos completamente adoloridos.
Se irguió perezosamente mirando al pelirrojo que había interrumpido su minuto de placer, quien ahora sonreía ampliamente.
- ¡¿por qué siempre tienes que ser tan brusco daisuke?! – exclamo el azabache enterrando la cara ente sus brazos que estaban cruzados sobre su pupitre
- porque es divertido molestarte – respondió riendo
- oye totchi, últimamente estas muy raro – observo shinya, un joven de aspecto delicado y frágil
- si, te quedas dormido fácilmente – añadió el pelirrojo
Toshiya suspiró cansado, ordenando las ideas en su cabeza. No les había contado a sus mejores amigos sobre su nueva “ocupación”, quizá porque le daba vergüenza o porque no tenían mucho tiempo para conversar los últimos días.
shinya y Daisuke estaban cultivando un relación que iba más aya de la simple amistad, un lazo que lentamente se iba adentrando en las prefundidas de un sentimiento serio y poderoso, que al mismo tiempo, no era algo realmente agradable a la vista simple y común de las personas. Shinya había decidido que amaba a daisuke, y éste le había correspondido, pero una relación entre hombres nunca es fácil, menos en una ciudad pequeña en que todos se conocen, así que optaron por mantenerlo en un secreto, que solo conocía toshiya. Este secreto y esta nueva experiencia había hecho que el azabache se sintiera levemente desplazado por sus amigos, no podía evitar sentir celos de ambos, lo cual resultaba increíblemente incomodo y desagradable.
- es que… no sé por donde empezar – dijo Hara rascándose nerviosamente la cabeza – bueno, resulta que… me estrellé con un auto muy caro, el dueño se fastidio y ahora tengo que lavar su auto todos los días después de la escuela para que no em ponga una denuncia ni le diga a mi mamá, ustedes saben como es ella, ¡es capaz de quemar todos mis videojuegos!.
- Que tipo más abusador – dijo shinya molesto – totchi, no tienes que permitir que él haga lo que quiera contigo, ¡tienes que darte a respetar! Pararte frente a él y decirle que no el lavaras más el auto.
- Shin, tú no harías eso – sonrió die a su novio – si yo fuera totchi, seguiría limpiándole el auto, y un día, le pagaría a otro sujeto para que se lo chocara.
- Die…
- ¿Qué shin? Es lo que yo haría – se defendió el pelirrojo
- ¡Lo peor de todo es que este tipo es muy insoportable y quiere que lo trate como si fuera mi amo o algo así! Yo no debería aguantarle, pero tiene razón de molestarse conmigo, al fin y al cabo yo fui el que se estrello contra su auto - explico entristecido
- Pero totchi, no te desanimes, si quieres yo te ayudo algún día a romperle el auto – propuso daisuke sonriendo
- No, nada de romper autos – lo regaño shinya, el más joven – ¡ya tienes demasiados problemas como para meterte en otro!
- ¿Demasiados?, ¿cuales?
- Bueno, haber reprobado el mismo curso ya casi tres veces es un problema suficiente, ¿no crees? – se burló toshiya.
- Gracias, amigo – contestó daisuke enfatizando molesto la última palabra
- Bueno, ya me tengo que ir, nos vemos mañana – se despidió el azabache tomando su mochila
- Cuídate totchi y no te dejes pasar a llevar por ese sujeto – le aconsejo shinya
- Y si te propone cosas feas dile que por lo menos te pague algo de dinero para conservar tu dignidad
- Claro Die, lo tendré en cuenta – suspiro alejándose.
El cielo estaba lleno de nubes, y corría una suave brisa, era un día típico de primavera. Toshiya camino tranquilo hasta la casa del rubio, hoy había preferido dejar su bicicleta en casa y hacer todos los recorridas del día a pie.
Kyo estaba apoyado en su Mercedes, fumando tranquilamente un cigarro mientras miraba el cielo gris, el azabache pensó que se veía distinto, no sabia porque, lo examino detenidamente, llevaba una chaqueta aterciopelada, una camiseta blanca abajo y unos jeans sueltos, no, su ropa no tenia nada de especial.
- ¿por qué no empiezas a limpiar el auto? Detesto a la gente que me mira de esa forma – gruño el rubio tirando su cigarro al suelo para acercarse al más joven
- ¿De qué forma? – preguntó toshiya molesto dejando su mochila en el suelo
El rubio no respondió, simplemente se limito a sonreír ladeado, superior, entregándole la cubeta para sentarse en la acera encendiendo un nuevo cigarro.
- eres tan extraño – suspiró él azabache empezando a limpiar el auto.
- La verdad yo creo que tu eres extraño, tienes diecisiete años y desperdicias tu tiempo limpiando mi Mercedes, sin tomar en cuenta que tienes el extraño pasatiempo de estrellarte con autos caros, aunque nunca se sabe, quizá lo hiciste apropósito para tener algo en que gastar tu tiempo de adolescente con hormonas locas y cerebro escaso – exhalo el tabaco pensativo.
- No le encuentro la diversión a insultarme, y no tengo hormonas locas – respondió el más alto
- Pero tienes escasez de cerebro, eso es un problema – se burló el rubio
Toshiya no contestó nada, era ridículo seguir peleando con ese tipo, tenía cosas más importantes que hacer, como terminar de lavar el automóvil e irse a casa a estudiar. El día era refrescante pero muy raro, no sabia porque se sentía tan confuso, quizá tenia muchas cosas en qué pensar.
Kyo miraba su la pantalla de su teléfono móvil insistentemente, no sabia si debía encenderlo o dejarlo así, estaba casi seguro que si lo prendía llegaría un nuevo mensaje exigiendo cosas del tipo: “¿cuanto tiempo estarás allá?””¿Estás solo?”. Odiaba ser controlado, así que bufó molesto y regreso el aparato a su bolsillo. Levantó la vista hacia el azabache que se movía lentamente limpiando los vidrios con cuidado y concentración, mordiendo su labio inferior y frunciendo levemente el ceño, se veía divertido, o por lo menos eso pensó el rubio sonriendo.
- buen trabajo – aprobó el mayor mientras miraba su automóvil relucir cuando toshiya había terminado
- si, gracias – jadeo agotado el azabache pasando su brazo por su frente para secar el sudor – ahora me tengo que ir.
Tomó su mochila suspirando y se la colocó en los hombro para despedirse del rubio con un movimiento de su mano.
- espera toshiya – lo frenó kyo
- ¿qué pasa ahora?
- Si quieres te llevo a tu casa – propuso el rubio mirando el suelo
- ¿A… a mi casa? – el más joven se quedó en silencio, sorprendido, esto si que era extraño
- Si, vi que no viniste en tu bicicleta, así que súbete, yo te llevo.
El más alto se sentó en el asiento de copiloto aún confundido, no sabia que kyo pudiera ser tan cortés. Se acomodo sonriente, por lo menos no tendría que caminar a casa.
El rubio se subió también con un sentimiento extraño en su interior, debería haberle ofrecido llevarlo desde la primera vez… se estaba transformando en una persona demasiado engreída y eso no era bueno, miró al azabache que sonreía sentado junto a él, después de todo aún era un muchacho de secundaría, de cierta forma era simpático e increíblemente inocente.
- ¿vives muy lejos? – preguntó el rubio mientras conducía
- no, solo unas cuadras más allá – contesto el más joven aún sonriente
- okei.
El trayecto fue silencioso, kyo iba perdido en sus pensamientos y el más alto aún estaba algo confundido, inseguro del por qué del actuar del rubio, pero al mismo tiempo estaba extrañamente feliz, era algo que no podía explicar, era similar al sentimiento que se siente cuando avergüenzas a alguien que te a hecho algún daño, pero al mismo tiempo era algo más suave, menos ofensivo, y que sabia, no le traería pesar de conciencia después.
Bajó del auto sonriente, cuando el rubio se estaciono frente a su casa,. Sonrió aún más ampliamanete al encontrarse frente a su hogar y descubrir que no había nadie, se volteo a mirar al más bajo indeciso si debía invitarlo a entrar o no, después de todo, aún era un completo desconocido…
- adiós toshiya – se despidió kyo, bajando la puerta de su auto ( a ése Mercedes se les abren las puertas hacia arriba, como alas *o*! )
- ¡espera kyo!.. ehhh kyo-sama – lo detuvo titubeante – ¿no quieres… pasar?
- Emm no, tengo cosas que hacer, otro día – contesto el rubio mirándolo fijamente, luego entró al auto y desapareció a la distancia.
El azabache se mantuvo parado, estático observando el camino por el cual Kyo había desaparecido. Jamás había sentido algo tan extraño en su interior, era una sensación indescriptible, como de desconcierto y a la vez felicidad. Suspiro, y entró a la casa pensativo, maldiciendo en silencio ante el hecho de que su cabeza aún tenía mucho que resolver como para empezar a estudiar.
Capítulo 4: Wrong
Los días habían pasado rápidamente, toshiya aún seguía llegando por la tarde luego de la escuela a casa del rubio para limpiarle el auto, pero extrañamente, ya llevaba varios días sin verle. Kyo se limitaba a dejar las cosas para la limpieza junto al auto, pero no aparecía por ninguna parte, ni siquiera dejaba una nota ni nada, el azabache cada vez se sentía más desconfiado, inseguro y, aunque no quisiera aceptarlo, solo.
Las tardes eran siempre lo mismo, limpiar el auto en silencio y llenarse la cabeza con pensamientos que preguntaban desesperadamente donde se había metido el engreído y excéntrico rubio. Con el pasar del tiempo el alto muchacho estaba empezando a desesperarse, necesitaba saber porque kyo ya no estaba junto al auto cuando el llegaba, era algo confuso, extrañaba sus insultos, sus burlas, su risa engreída y su personalidad extraña. No sabía porque, quizá era por la costumbre, pero ya no podía soportarlo.
Llevaba ya casi una semana sin saber nada del rubio, cuando termino de limpiar el auto miró la casa enorme frente a el, solitaria, muda y triste. Se acerco con lentitud, intentando no apurar el paso, dejando de lado las voces de su interior que le pedían encontrar a alguien lo más rápido posible para llenar el vació que sentía. Entro sigiloso mirando cuidadosamente, sabia que kyo no colocaba llave a la casa, porque no creía en la existencia de ladrones en esa ciudad, y, si los hubiera, nadie entraría siquiera en la calle por la enorme cantidad de historias terroríficas que sobre ella se contaban.
Las luces estaban todas apagadas, solo se oía el ruido de la cafetera en la cocina y el tic tac de un enorme reloj que había en medio del largo pasillo que recorría la casa. El azabache reviso todos los cuartos de la primera planta, y nada, solo muebles antiguos y cajas por los suelos conteniendo los objetos que antes habían estado adornando las murallas. Se mordió el labio observando la escalera, kyo solo podía estar allá arriba.
Subió pisando apenas los peldaños que ante el más mínimo peso rechinaban exageradamente, sentía su cuerpo reaccionar ante la ansiedad y el nerviosismo, estaba temblando por completo, sudando, y no podía parar de apretar fuertemente el pasamanos de madera antiguo de la oscura escalera. Cuando llego a la segunda planta se sintió aliviado, y camino lentamente entre los cuartos para encontrar al rubio de estatura baja.
- ¿qué buscas?
Toshiya pegó un grito sobresaltado, y al girarse se encontró a kyo que lo miraba fija y desconfiadamente. Suspiro con alivio, sonriendo al mayor y se abalanzó a abrazarlo con fuerza.
- ¡Toshiya! ¡Suéltame! – gruño el rubio separándose con fuerza.
- ¡¡¡Kyo kyo kyo!!! – gritaba el azabache sonriente
- ¿Qué te pasa? Se supone que tu me odias – pregunto el más bajo sorprendido
- ¡No te odio! ¡Solo me caes mal – sonrió ampliamente, enseñando sus torcidos dientes.
- Lo que sea – suspiro sentándose sobre la cama de un enorme cuarto.
- Oye – lo llamo el más joven – te extrañe
- Yo no – contesto el más bajo tomando unas hojas que tenia desparramadas sobre la colcha.
- Que descortés eres, además te desapareces de la nada sin dejar explicación alguna. Yo podría haber creído incluso que estabas muerto o algo así – explico el azabache sentándose junto a kyo.
- Exagerado – suspiro – solo no tenia tiempo, estoy algo ocupado
- ¿Ocupado? ¿En qué?
El más bajo lo miró fijamente, dejando las hojas a un lado. Toshiya se veía muy curioso, quizá demasiado, una idea cruzó entonces al mente del rubio, haciéndolo sonreír levemente, mientras se acercaba un poco más de lo normal al azabache.
- Toshiya… ¿te puedo pedir un favor? – pregunto suavemente
- Mmm… depende del favor – respondió el más joven desconfiado
- Mira… todavía tengo mucho tiempo en este maldito y aburrido lugar, me quedan dos semanas, así que… quiero aprovechar el tiempo
- ¿De qué forma?
- No sé, comiendo en restaurantes, visitando parques, ¡qué sé yo! Haciendo las típicas cosas que hacen los turistas supongo – dijo encogiéndose de hombros.
- ¿Y el favor es..?
- Que me lleves a los lugares que te pida – explico el más bajo
- ¡Claro! – acepto el azabache sonriendo
El rubio le correspondió la sonrisa, y el mas joven se quedó absorto en ella, tan sincera, pura y extraña… desconocida. Kyo había sido con el todas las cosas opuestas a las que esa sonrisa le transmitía, había sido una persona hiriente y desconsiderada, mientras aquél pequeño gesto denotaba honestidad y sinceridad. Toshiya suspiro sonriendo nuevamente con inocencia, quizá juzgar al rubio de forma tan rápida había sido su error y el causal de que ahora le extrañara verlo como alguien más humano, después de todo, uno nunca debe dejarse llevar por las primeras impresiones.
- me voy a casa, ya se hace tarde – se levantó mirando su reloj de muñeca.
- Okei, mañana… me gustaría visitar un parque… creo que es la mejor forma de empezar – dijo pensativo el más bajo
- ¡Claro! ¡Te llevare al parque más verde y más limpio!
- Lo que digas, adiós toshiya, no falles mañana.
El azabache salió de la enorme casona vieja sintiéndose algo diferente, como lleno, feliz pero a la vez como si todo fuera mentira. Se subió a su bicicleta tranquilo, conduciendo con suavidad, sin apuro, completamente relajado, dejando que el viento acariciara su cuerpo, abriendo sus labios para llenar su boca de aire de vez en cuando, y expulsarlo con fuerza por su nariz riendo. Ahora debía ir donde Die a buscar su libro de matemáticas antes de volver a casa, así que se dirigió lo más rápido posible al hogar de su compañero.
La casa de Die era pequeña, en ella solo vivía él y su madre, quien abrió la puerta al azabache y le indicó amablemente que esperara al pelirrojo en su alcoba mientras se bañaba. Toshiya conocía muy bien el cuarto de su amigo, era amplio, cómodo y tenia las murallas empapeladas en fotos, recortes y póster de modelos famosas y una que otra playmate de la famosísima revista Play boy. Se sentó sobre la cama, silencioso, mirando a su alrededor con simpleza, riendo ante las expresiones de las sensuales occidentales semidesnudas que adornaban las paredes, jamás había visto tantas imágenes de mujeres enseñando los senos y de alguna forma no le parecían muy atractivas, solo un poco ridículas y sobreactuadas arqueando la espalda de esas formas raras y abriendo los labios como si las estuvieran estrangulando.
- ¿Qué es esto? – pregunto sorprendido, tomando una hoja de papel blanca doblada cuidadosamente.
Hara era alguien curioso, siempre lo fue aunque no le gustaba admitirlo ni que se lo dijeran. Tomo el papel entre sus manos y lo abrió lentamente, si estaba cerrado de esa forma y estaba tan blanco impecable como jamás estuvo una hoja en la pieza del pelirrojo, era algo digno de su atención.
“querido shiny” empezaba la carta, toshiya dudó en seguir leyendo, el hecho de que lo primero mencionado en esa carta fuera su joven y tímido amigo no le daba buena espina, pero estaba realmente intrigado.
“ Las cosas han ocurrido rápido, no? Un día éramos solo compañeros, luego amigos y ahora… tú sabes.
Paso todo el día pensando en ti, no sabes ni puedes imaginar cuanto, pienso en tus besos, en tus sonrisas y en los suaves abrazos que compartimos cada vez que nos sentimos felices o tristes… “
- ¡esto es increíblemente desagradable y cursi! – exclamo el azabache mientras leía ávidamente.
“ … No puedo pasar más tiempo lejos de ti, sé que suena desesperado, pero estoy realmente loco por ti y por todo esto que compartimos. Me encantaría pasar todo el día junto a ti, acunarte entre mis brazos y no soltarte jamás, eh llegado a pensar que prefiero estar muerto a separado de ti, mi lindo shin shin… “
- okay, eso fue especialmente desagradable y patético…
“… La gente no lo entiende, ¿verdad? Ni siquiera totchi… “
El azabache paró de leer, ¿acaso Daisuke había escrito que él era incapaz de entender el amor?.
“… sé que en el fondo el nos ah ayudado mucho, pero no entiende lo que es esto, quizá nunca lo entenderá… me encanta estar enamorado de ti y que me ames, me encanta poder estar junto a ti todo el tiempo que quiera y saber que no te incomoda o disgusta, alguna vez nos escaparemos y olvidaremos todo este maldito lugar y a toda esta patética gente que se cree superior por el absurdo y sin sentido hecho de que están libres del amor. Shin te amo, no sabes cuanto…”
Toshimasa cerró la carta, no quería leer más, su amigo ya lo había herido lo suficiente con aquellas líneas escritas en color púrpura que él no debía nunca leer ni conocer. Jamás creyó que el egoísmo de sus amigos llegará a ese punto, burlándose del hecho que no tuviera una persona especial ni halla sentido aquello llamado amor, ellos eran aún peores que todos.
Se levanto de un salto, sintiéndose horrible, y salio del cuarto de su amigo cuando el sonido del agua en el baño aún no cesaba. Bajo la escalera rápidamente, sin despedirse de la madre de Andô. Subió a su bicicleta y se fue a casa, aliviado de que no hubiera escuela mañana y entristecido porque una frase de aquella carta no dejaba de rondar su mente.
“…quizá nunca lo entenderá…”
Capítulo 5: Lüge
- ¡no vayas tan rápido! – gritó el rubio, corriendo tras el azabache
El día era perfectamente primaveral, la brisa suave y el cielo despejado en el cual se dibujaba un enorme sol y varias nubes blancas inmensas. El más alto corría entre las sombras de los árboles riendo, sintiéndose como cuando tenia diez años, mientras el mayor caminaba a paso rápido un poco más atrás, molesto.
- ¡kyo, corre más rápido! – exclamó toshiya girándose hacia el más bajo
- deja ya eso – dijo molesto el rubio
- eso te pasa por fumar tanto – se burlo el más joven, dejándose caer sobre el pasto.
- Por lo menos ya te cansaste – suspiró kyo
El azabache cerró los ojos disfrutando de la sensación del viento acariciando su rostro, se sentía feliz en ese parque, era realmente un pedazo de naturaleza de esos que ya casi ni existen debido al poco cuidado que tienen las personas con su mundo, no podía recordar con exactitud la última vez que había visitado el parque, solo recordaba que había ido con Die y Shinya, cuando todos eran amigos y no existían relaciones amorosas de por medio.
- kyo… ¿Puedo hacerte una pregunta? – inquirió abriendo los ojos y volteándose hacia el rubio que estaba junto a el sentado, encendiendo un cigarro.
- Si – contesto con simpleza mirando el enorme roble que había enfrente
- ¿Alguna vez te has enamorado?
El más bajo guardo silencio, pensativo, acerco el cigarro a su boca y le dio una calada rápida para aclarar su garganta y contestar al más joven
- si, supongo, todos se han enamorado alguna vez en su vida, ¿no? – suspiró acercando nuevamente el cigarrillo a sus labios
- crees que alguien podría enamorarse de mi alguna vez?
- ¿De ti? – kyo miró extrañado al alto muchacho que bajaba avergonzado el rostro – no lo sé, dicen que para todos hay alguien
- ¿Crees que eso sea verdad?
- Ni idea – se encogió de hombros
- Mis amigos creen que nunca me enamorare – explico Toshiya entristecido
- Y tú crees todo lo que dicen tus amigos? – pregunto el rubio mirándolo a los ojos – yo creo que eres una persona estúpida… y las personas estúpidas se enamoran con facilidad
- Gracias – ironizó el más joven suspirando
- Hay gente que cree que nunca encontrará alguien para él, pero no creo que se aplique a ti, eres una persona sincera, un poco torpe, pero alguien agradable, no sé explicarlo – dijo mientras dejaba caer las cenizas sobre un papel – yo, por ejemplo, no podría estar con alguien… no creo en que exista algo tan fuerte que me haga desear gastar mi tiempo con otra persona… y quizá si lo sintiese, no creo que a esa persona la gustaría pasar todo su tiempo conmigo.
- ¿ como sabes? Quizá no sea así – sonrió toshiya
- Estoy tratando de levantarte el animo a ti, no a mí – sonrió también kyo, desordenándole el cabello.
- Shinya y Die son mis mejores amigos, y… bueno, nos conocemos de casi toda la vida, desde primaria, pero… hace ya un tiempo que ellos empezaron a tener una relación más fuerte, solamente entre ellos, ¿me entiendes?
- Claro, ¿son novios?
- Si… - suspiró – creo que ellos ya ni siquiera me consideran como un amigo, no me dicen las cosas a la cara y solo hablan entre ellos como si yo fuera un pobre y patético solterón. Se creen con el derecho de decir que está y no está bien, solo porque se tienen el uno al otro.
El rubio exhalo el tabaco tranquilo, entrecerrando los ojos mientras intentaba buscar palabras para alentar al azabache, pero no podía ayudar a otra persona en un tema en el cual el mismo era una persona insegura y vulnerable, de cualquier manera toshiya le parecía alguien con las cualidades y características como para enamorarse y poder mantener un romance con otra persona.
- te voy a decir una sola cosa – dijo el más bajo – el amor no es algo que vayas a encontrar si lo estas buscando, con suerte podrás tener una noche de “amor” pasajero que terminara cuando eyacules, así que lo más sensato que puedes hacer es quitar eso de tu mente, y no te darás ni cuenta cuando andes como un estúpido suspirando detrás de otra persona.
- Tu también
Las últimas dos palabras del azabache se quedaron enterradas en la cabeza del rubio, no podía creer que alguien pudiese decirle con tal facilidad que el amor también existía para el. “La gente que no te conoce solo dice cosas para agradarte, no pueden ser ciertas “ se dijo a si mismo soltando el tabaco suavemente mientras miraba el suelo.
- ¿no me crees? – preguntó tímidamente el más alto.
- No mucho, tengo mis razones… además, soy un completo desconocido para ti, ¿cómo vas a saber que lo que dices es verdad?
- No lo sé… ¿nunca te ah pasado que sientes que no eres tú el que dices las cosas y que hay algo en tu cuerpo que manda a tu boca a crear las palabras para esa frase que sale sola y en la cual no pensaste? – el rubio lo miró extrañado, entonces el más joven continuo – bueno, no sé si será algo común, pero eso me pasó ahora.
- Eres muy joven, y has trabajado mucho, tu cerebro empieza a funcionar de forma extraña – rió Kyo, levantándose del pasto.
Toshiya lo miró sonriendo, se sentía bien de que ahora las cosas fueran distintas y el rubio ya no mostrara esa antipatía que le caracterizó los primeros días.
El mayor se puso en pie, frotando sus piernas que estaban levemente entumecidas y le hizo un gesto a Hara para que se levantara. Caminaron de vuelta al auto tranquilos, cada uno sumergido en sus problemas y pensamientos. Kyo no podía dejar de pensar en las palabras del azabache, y éste, no podía dejar de pensar en kyo.
- ¿me vas a dejar a casa? – pregunto toshiya sonriendo mientras se apoyaba en el mercedes
- Oh no, o quizás si, pero solo cuando termines de limpiar mi auto – dijo el rubio subiéndose al Mercedes
- ¿qué? ¿Aún quieres que lo limpie? – inquirió sorprendido el azabache
- ¡por supuesto! Es tu deber y lo tienes que cumplir, aún estoy enfadado porque te fuiste a estrellar con el sin ningún tipo de cuidado
- pero yo pensé que…
- ¿que pensaste? – el rubio lo miró fijamente
- Bueno… que ya lo habías olvidado, es decir, no sé – contestó confundido
- No, no lo olvidé ni lo olvidare, así que súbete de una vez
El más alto se sentó con un sentimiento aún más confuso en su interior, no estaba enojado ni feliz por las últimas palabras del mayor, solo resignado, era como si realmente no quisiera limpiar el auto pero a la vez si quisiera…. “¿Querer y no querer es posible? no, eso no era posible. Entonces no quiero limpiar el auto y quería… bueno, algo quería, es decir algo me agrada, pero no sé que es…” pensó aproblemado mordiendo su labio inferior, últimamente su cabeza funcionaba extraño.
Llegaron a la casa en silencio, si realizar comentario alguno durante el camino, el más bajo miró al azabache, disimuladamente por el rabillo del ojo, divertido por la extraña expresión que estaba adoptando el rostro del mas joven.
- ¿qué te pasa toshiya? – preguntó riendo – parece que quisieras ir al baño
- No es eso – suspiro – es que... solo aún estoy un poco confundido por lo que me dijeron mis amigos
- Relájate, no tienes que pensar en eso, ya te dije, no es cierto.
Descendieron del vehiculo en silencio, el más alto caminó hacia el jardín de la enorme y antigua casa, buscando la cubeta y cuando al encontró, volvió hacia el Mercedes observando al rubio, que revisaba su teléfono móvil con expresión de molestia, apretando con fuerza un tecla y guardándolo en su bolsillo mientras bufaba con enojo.
- ¿pasa algo? – preguntó preocupado el azabache, empezando a refregar el auto.
- No, nada – contesto irritado el más bajo.
- ¿puedo hacerte una pregunta? – inquirió el más joven tímidamente
- No, termina eso y te vas – gruño kyo, caminando hacia la casa, y cerrando la puerta principal con un fuerte portazo, desapareció de la vista del más joven
Toshiya dejó la esponja a un lado, sintiéndose extrañamente triste, quizá por que el día era demasiado tranquilo, o porque no tenía a nadie especial, o por kyo…
Capítulo 6: Unreal
- No quiero que vuelvas a llamar, aprovecha este tiempo para hacer otras cosas, sabes perfectamente que será un mes completo en el que no volverás a verme, date tu espacio y respeta el mío, ¡es lo más normal del mundo! – gritó el rubio agitado y apago el teléfono móvil, sin esperar respuesta.
Estaba cansado de los llamados por teléfono, si querían algo, debían esperarse hasta que estuviera devuelta, habían quedado en eso el día que salió de Kyoto. Tomó el aparato y lo desarmo dejándolo así en una caja, ahora nadie podría molestarlo y disfrutaría estos días fuera de casa, sin importar que estuviera en esa maldita ciudad campesina.
- ¡kyo!
El gritó sobresalto al rubio, se giró molesto a ver al joven de cabello castaño, que sonreía desde el marco de la puerta.
- ¿qué mierda haces tú aquí? – pregunto el más bajo molesto
- Vine a verte y a hacer que este mes no sea tan insoportable – explicó el joven acercándose al más bajo
- Kaoru, sabes que puedo estar perfectamente solo y, por sobre todo, no vas a hacer de este mes algo menos insoportable, todo lo contrario – suspiró el rubio resignado, sentándose en uno de los sofás de la sala de estar.
- No tienes que ser tan negativo – sonrió el más altos sentándose junto al otro – ya solo te quedan dos semanas y media para volver a Kyoto, allá todos están muy ansiosos porque vuelvas
- Lo que tu digas.
El azabache caminaba tranquilo por las calles que cada vez se le hacían más familiares, había una enorme sonrisa plasmada en sus labios, ahora que solo le quedaban unos días de clases podría ir por la mañana a limpiar el auto de kyo y luego pasar toda la tarde enseñándole la ciudad. Dio la vuelta felizmente y se encontró frente a frente con la enorme casa del rubio. Entró confiadamente y tocó la puerta aún sonriendo, mientras se arreglaba el cabello y esperaba a que kyo le abriera.
- ¿si?
Toshiya se quedó de piedra al ver al extraño sujeto que le hablaba. Tenia el cabello castaño oscuro, era un poco más bajo que él, posiblemente más alto que kyo y se veía como alguien ligeramente autoritario. Su mirada era una especie de “haz lo que yo digo” y su leve sonrisa apenas perceptible parecía dar a entender que podía leer todo lo que apsaba por la cabeza de los demás.
- Vaya… kyo, encontré la razón por la cual no quieres regresar a Kyoto – sonrió el desconocido con malicia
- Cierra tu maldita boca – ordenó el rubio apartándolo de la puerta – toshiya.
- ¿S-si? –preguntó el más joven, levemente sonrojado a causa de las palabras de aquel hombre extraño, ‘¿de verdad kyo no quiere volver por mí?’
- Él es kaoru, no escuches nada de la mierda que te hable, es mentiroso, interesado y aprovechador – explicó el más bajo mirando hacia el castaño que miraba con una mueca de disconformidad.
- Yo no soy nada de eso – alegó kaoru
- No lo escuches – susurró kyo al azabache y luego, dando media vuelta, subió la escalera.
Toshiya se quedo en silencio, contemplando a kaoru, quien contemplaba la escalera vieja por la cual había desaparecido el rubio.
- eres… ¿amigo de kyo? – preguntó el más alto algo incomodo, intentando romper el silencio.
- Algo así – contesto el castaño, sin quitar la vista de la escalera
- Yo soy toshiya – se presentó el azabache
- Si, kyo lo menciono
- ¿te habló de mí? – inquirió el más alto emocionado
- No, lo dijo cuando llegaste, te llamo “toshiya” tu dijiste “¿Si?” y el te dijo “Él es kaoru, no escuches nada de la mierda que te hable, es mentiroso, interesado y aprovechador” pero es mentira, yo solo me preocupo por él.
- Ehmm… pero kyo no es malo…
- Nunca dije eso
El castaño miró fijamente a toshiya, de forma extraña, medio molesta, medio burlona, de cualquier manera, era una mirada incomodadora que al azabache no agrado nada.
- me tengo que ir – exclamo kaoru mirando el reloj mural de forma alarmada – nos vemos – se despidió y salió por la puerta central, dejando solo a toshiya con el eco del portazo resonando en sus oídos
- Hijo de puta – gruño el rubio quitándose la playera y lanzándola al suelo – no sé quien mierda se cree que es para llegar acá y empezar a hablar estupideces
- Kyo, puedo entrar? – pregunto tímidamente el azabache desde el otro lado de la puerta
- Claro – suspiro el más bajo, sentándose en la cama
El azabache lo miró levemente ruborizado, no esperaba encontrar a kyo con el torso descubierto y el pantalón desabrochado sentado en la cama con una notable expresión de enojo. No sabia por qué, pero aquella imagen le parecía sumamente atractiva… lo hipnotizaba, no podía dejar de mirar el torso y los abdominales perfectos del rubio, ni sus brazos marcados ni su espalda…
- ¿qué? – preguntó el más bajo observándolo extrañado - te vas a quedar ahí mirándome con esa cara de estúpido toda la vida?
- P-perdón – se disculpó el azabache tartamudeando mientras desviaba la vista nervioso
- Ven toshiya, tengo que hablar contigo
El más joven hizo el camino hacia la cama lentamente, aún algo avergonzado, intentando no mirar mucho hacia el cuerpo del rubio, tratando con todas sus fuerzas retener sus ojos en los del otro.
- Eres demasiado ingenuo – suspiro kyo, cuando el azabache estuvo ya sentado a su lado – no puedes creer todas las estupideces que la gente te dice
- Yo no creí nada de lo qué ese tal kaoru dijo – contesto rápidamente el más alto
- ¿entonces por qué no paras de mirarme? ¿acaso crees que de verdad estoy interesado en ti?
- ¡No! Yo nunca pensaría algo así – respondió el más alto temeroso
- Sé que significa esa maldita mirada tuya – gruño el más bajo molesto
- ¿si? – inquirió el más joven arqueando una ceja desafiante
El mas bajo no tuvo tiempo de responder, de pronto, sin que pudiera evitarlo, los suaves labios del más joven habían sellado los suyos.
Capítulo 7: Start
Toshiya seguía con sus labios sobre los del rubio y no sabia que hacer, jamás había besado a alguien, solo a alguna compañera de salón cuando era más pequeño, pero ese tipo de cosas no contaban realmente. Se estaba desesperando, veía que pasaban los segundo y aún no ocurría nada, no tenia animo alguno de separarse y tener que darle una explicación a kyo, y éste, tampoco parecía dispuesto a romper el beso.
El mayor también estaba algo extrañado, era una situación realmente incomoda, pero lo más incomodo de todo no radicaba en el hecho de que toshiya lo había besado, si no más bien en el hecho de que no hacia nada.
- toshiya…
El azabache se levantó de la cama avergonzado y salió corriendo fuera de la casa, no podía creer que había besado a kyo y mucho menos que terminó por salir corriendo como un estúpido.
“ ¡Maldición! ¡No puede ser que me haya comportado como un idiota tan grande! “.
Corrió entre las calles avergonzado, culpándose aún por su actuar tan patético e infantil y sin poder dejar de saborear sus labios, intentando pensar que la esencia de aquel beso continuaba impregnada en su boca. Sentía que el respirar se transformaba cada vez en algo más y más pesado, que su corazón seguía acelerando sus latidos y que el estomago le dolía como si se contrajera de forma brusca cada vez que la imagen de la expresión confundida de kyo volvía a formarse en su mente. Si pudiera borrar el pasado, no borraría haber leído la carta de sus amigos, ni haber chocado contra el Mercedes y solo muy simplemente aquel bizarro y decepcionante momento recién ocurrido en que había demostrado su total estupidez y su escasa experiencia en cosas de ‘ése’ tipo.
- ¡Totchi! – sonrió su madre cuando llego a casa.
- ¿S-si? – pregunto jadeante mientras se afirmaba en sus rodillas, el reloj entonces marcaba las diecisiete horas con diecisiete minutos, “tan solo cinco minutos para llegar hasta mi casa… un récord” pensó sonriendo levemente
- ¡Tienes visita! – anunció la mujer sonriente
- ¿Die? – inquirió el azabache alzando una ceja, realmente no quería ver a nadie
- Toshiya… soy yo – suspiro una voz grave y cansada
El azabache se quedó de piedra, sintiendo como su rostro adquiría progresivamente todos los colores de la gama del rojo mientras reconocía a la persona que lo miraba fija y seriamente desde uno de los sofás de la sala de estar, Kyo. Su primer pensamiento fue gritar y correr como kevin McAllister cuando veía al El viejo Marley en “Home Alone”, pero finalmente optó por algo más lógico, y saludó tímidamente al más bajo con la mano, olvidando la escena de aquella película navideña.
- Hijo, ¿quieres que traiga algo para beber?
El azabache se limitó a negar con la cabeza, todavía algo choqueado por la presencia del rubio. La mujer lo miró extrañado y se fue hacia la cocina mientras murmuraba entre dientes lo más criado que tenia a su hijo.
- kyo… - empezó el más joven bajando la mirada avergonzado –…yo…
- no me des explicaciones – lo cortó el rubio
- lo siento…
- tampoco te disculpes – suspiro indicándole que se sentara juntó a él.
Toshiya obedeció aún nervioso, intentando mirarlo a la cara. “Esto es como una horrible pesadilla…” pensó mientras mantenía la mirada del rubio y se sentía morir por dentro.
- No voy a juzgarte por ese beso, se muy bien que es un error y una mala jugada departe de tu nerviosismo, así que no te preocupes, yo ya lo olvidé y tu puedes hacer lo mismo.
- Claro – intento sonreír el azabache, pero aquellas palabras habían dolido mucho, más que un desprecio, y no podía entenderlo – y supongo… que ya no quieres verme más… ¿verdad?
- ¿Qué te hace pensar eso? – rió el mayor levantándose del sofá – aún tengo muchos lugares de esta ciudad por conocer y mi auto se ensucia con facilidad, así que… eres el indicado para resolver todos esos problemas.
El azabache sonrió ahora con totalidad, por lo menos no había perdido a kyo con aquel arrebato de inmadurez, pero algo en su interior lo ahogaba y le causaba una leve incomodidad… era algo extraño, doloroso pero no lo suficiente, y cercano pero a la vez tan difícil de reconocer. Se levantó junto al rubio sin saber que decir, así que se limitó a mantener aquella diminuta sonrisa insegura que aún adornaba su rostro, que a cada instante adquiría un semblante más incomodo y sombrío, cosa que por supuesto, paso inadvertida por el mayor.
- por casualidad… ¿existe en esta ciudad un zoológico? – preguntó el rubio mientras revisaba su bolsillo
- claro – susurro el azabache desganado
- entonces toma tus cosas y llévame hasta el – sonrió el rubio sacando una cajetilla de cigarros.
- No puedes fumar aquí, mamá se enojaría
- Por eso odio a los escolares, no puedes hacer nada frente a ellos y siempre se esconden bajos las faldas de sus madres
Toshiya sonrió ante el comentario mientras observaba divertido como el buen humor del más bajo se esfumaba dando paso a aquel comportamiento agrio que le caracterizaba siempre. Quizá aquella personalidad tan bipolar era lo que más le gustaba del rubio, le causaba gracia que fuera tan cambiante y que te tuviera la capacidad de transformar tan rápidamente una alegre sonrisa a una mueca de enfado.
- ¿vas o no? – preguntó molesto el más bajo
- quizás – sonrió el azabache, decidido a aprender a cambiar sus emociones como lo hacia kyo, y así poder revertir aquel sentimiento extraño que empezaba a dominar su mente.
Capítulo 8: Break
‘Mono Araña: de la familia de los primates, este pequeño y ágil mamífero, reside principalmente en Costa Rica. Actualmente se encuentra en peligro de extinción…’
- aww ¡es tan lindo! – chilló el azabache mientras miraba al pequeño primate que se movía entre las ramas.
El zoológico estaba casi completamente vacío ese día, seguramente porque estaban a mediados de semana y porque el clima no era exactamente propicio para salir a pasear. La mayoría de los animales estaban dormidos o echados en sus jaulas sin hacer gracia alguna, exceptuando al pequeño mono araña que se movía hiperactivamente frente a Toshiya.
- si tuviera dinero le pediría a papá que me comprara uno – sonrió el más alto mientras caminaba hacia la jaula de el lince Ibérico.
- Quizá por eso no tienes dinero. – susurro el rubio mientras revisaba un plano del zoológico
- ¿perdón?
- Claro, apuesto a que todo el dinero que llega a tus manos termina desperdiciado en caprichos locos, además dudo que seas un buen cuidador de monos pequeños – explico el más bajo mirando fijamente al azabache
- ¡Yo soy responsable! – se quejó toshiya haciendo un puchero – ¿por qué crees que no sabría cuidar un monito como ése? – pregunto apuntando al pequeño primate que se balanceaba en una de las ramas
- Porque te conocí cuando te estrellabas contra mi auto, que por cierto, estaba estacionado
Toshiya frunció el ceño molesto y giró su rostro bruscamente, alzando el mentón levemente en señal de desacuerdo. Kyo lo observó divertido, había algo en aquel joven que le agradaba y le divertía, quizá era aquella manera de ser tan caprichosa o esa forma de comportarse tan infantil… en cierto modo las acciones de toshiya le recordaban a sí mismo durante su adolescencia, pero de eso ya había pasado mucho tiempo, el suficiente para darse cuenta de que seguir creyendo que el mundo estaba en sus manos y los sueños a su alcance era una total estupidez.
- toshiya…
- no, no te hablo
- te compro un helado – ofreció el rubio sonriendo
- de frambuesa – aceptó el más alto mirándolo aún con desconfianza
- toshiya, no hagas esas expresión, te ves más guapo cuando estas alegre.
El azabache se ruborizó levemente y mantuvo una sonrisa nerviosa en sus labios mientras caminaba junto al más bajo en busca del helado. El pasado accidente había abierto los ojos de toshiya a muchas cosas, primero había descubierto que aunque siempre se había sentido un completo heterosexual existía una parte de su yo que realmente gustaba de los hombres y qué quizá esa parte de su yo no gustaba de los hombres si no más bien solo de kyo. Pero todas estas ideas habían sido casi destruidas por ‘Hime-Love’, la súper concejera sobre los problemas del corazón que atendía a través de correos electrónicos, que eran respondidos en una sección de una revista de jovencitas adolescentes que se comercializaba con muy buenos resultados en todo Japón.
“Querido Hombre-con-penita-:( :
Existen varias respuestas a tu problema que no tienen que ver con la palabra ‘Homosexualidad’, pues existen teorías en las cuales muchas personas han comenzado a desarrollar una admiración por personajes de su mismo sexo que se confunde con una atracción, lo cual es causal la erotización de los medios de comunicación y de la publicidad. Así que querido amigo, no te preocupes y puedes seguir siendo tan hetero como te sentías hasta ahora. “
Pero toshiya concluyó que ni sus teorías ni las de la sabia hime-love eran correctas, y que desde ahora en adelante no haría lo que le pareciera correcto ni moral, solo lo que quisiera su cuerpo y su corazón.
- kyo, ¿por qué estas tan pensativo?
El rubio abrió los ojos abruptamente, observando medio distraído al azabache que le sonreía amistosamente. La cabeza del más bajo seguía repitiendo una y otra vez el beso compartido con toshiya, aunque intentará pensar en otra cosa, o alejar su vista de los labios del más bajo, le era imposible. No sabía la razón exacta, pero había desarrollado dos hipótesis:
- Hace mucho que no besaba a nadie
- Toshiya besaba bien.
Finalmente descartó la segunda hipótesis, porque toshiya ni siquiera movió sus labios para besarlo, era un casto beso parecido a los que le daba a su madre de niño… así que optó por la primera, pero esa hipótesis era demasiado incompleta, quizá estaba extrañando volver a Kyoto o quizá simplemente estaba buscando excusas para no admitir que aquel suceso había significado descubrir que de alguna forma toshiya estaba adquiriendo una especie de significado especial en el.
- toshiya… - susurró suavemente perdido en sus pensamientos
- ¿kyo? – preguntó el más joven extrañado
- Nada – suspiro el mayor cerrando los ojos y arrugando la frente levemente.
- Esta bien tener dudas – murmuro tímido el azabache
- ¿dudas sobre qué? – inquirió el más bajo sorprendido
- Sobre todo.
El rubio contemplo al más joven, quien sonreía mirando hacia la nada. Nuevamente sus ojos se concentraron en la boca suave y pequeña de toshiya, era como un imán poderoso que le atraía y seducía, pero el mayor era más fuerte, y su experiencia en temas de impulso físico le recordaban los malos-pésimos-estúpidos episodios que vivió durante su periodo de adolescencia por sucumbir a ellos, así que se prometió a si mismo que pensaría todas sus posibles acciones cuidadosamente antes de realizarlas.
- con esa sonrisa de estúpido pareces drogado – dijo sacando su cajetilla de cigarros, extrayendo uno y llevándolo a sus labios para encenderlo.
- Mejor estúpido que parece drogado que viejo amargado – sonrió el azabache – además tu dijiste que me veo más guapo sonriendo…
- Pero no como un idiota.
Toshiya entrecerró sus ojos sonriendo de medio lado y caminó hasta el carro de los helados elegantemente. Se sentía poderoso, alegre y triunfador, no conocía el causal de todas aquellas emociones, pero le gustaban, y no permitiría que nadie las espantaras, ni siquiera kyo. Prefería transformar todos los comentarios hirientes del otro a su favor, y aquella constante pelea verbal le hacia sentirse como en uno de esos estúpidos dramas romántico que veía de niño junto a su abuela, en el que la poco afortunada protagonista siempre terminaba con el chico que menos esperaba y que desde un principio se veía predestinado a ser su novio.
- uno de frambuesa – pidió el más bajo al viejo sonriente que vendía los helados
- ¿y tú? ¿no vas a comprarte ninguno? –preguntó el azabache sorprendido
- Siempre podemos compartirlo – respondió el rubio encogiéndose de hombros
- ¿ y regalarte todos mis besos indirectos? Jamás.
- Claro, pero los besos directos me los regalas todos...
El más alto lo miró divertido luego de escuchar aquella última frase, porque en cierto modo era acertada, aunque kyo posiblemente nunca lo sabría.
Capítulo 9: Brightside
- ¿Vas a esperar un mes?
El tabaco se desprendía de su boca de forma apresurada y luego comenzaba a hacerlo de manera más ligera hasta que ya no quedaba nada.
- si, quiero desintoxicarme de cierta gente – contestó el rubio con simpleza, aplastando el cigarro en el cenicero de cerámica gris
- un mes es demasiado… - suspiró Kaoru sentándose en la cama
- ya solo quedan dos semanas y tres días…. Mierda, el tiempo pasa muy rápido…
- oye… ¿has vuelto a ver a tu amigo?
- ¿qué amigo? – preguntó el más bajo mirando confundido al castaño
- Tu amigo… el de los dientes chuecos
La sensación del beso con toshiya volvió a aparecer tras las últimas palabras de kaoru, pero la mente del rubio había alterado la escena un poco y su imaginación había agregado detalles un poco más ‘adultos’.
- no es mi amigo – respondió el más joven bajando al mirada
- bueno… ¿a tu amante?
- Tampoco es mi amante, solo es el idiota que me limpia el auto
- ¿en serio? Yo pensaba que te daba otros servicios… - rió maliciosamente el castaño
- No es mi tipo
- ¿por qué no? Sé que te gustan más jóvenes y en uniformes escolares – se burló el mayor
- Cierra tu puta boca – gruño el más bajo
- De todas formas tu limpiador de autos no esta mal, salvo por la dentadura…
El rubio frunció el ceño observando al mayor que le sonreía con malicia, por un momento su mente se vio atacada por pensamientos desagradables de lo que podía hacer kaoru con toshiya, era una sensación asquerosa, y más aún ante el hecho de que el castaño siempre conseguía lo que quería, tantos años de compartir con él le habían ayudado a entender que negarle algo era cosa difícil, más aún tratándose de impedirle entablar una ‘relación’ con alguna de las personas en las cuales ponía los ojos.
- ni se te ocurra pensar en toshiya como un objeto para tus juegos, es muy joven y estúpido para esas cosas – gruño kyo
- Nunca es tarde para aprender… ¿verdad? Y yo tengo muchas cosas que enseñarle…
- Kaoru, porque no vuelves a Kyoto, estoy seguro que allá haces muchas más falta que acá. – suspiro el más bajo sentándose junto al castaño.
- ¡Hola!
El azabache caminó hacia sus amigos que estaban sentados en el parque de la escuela, el día estaba algo frío, pero aún así la temperatura era agradable como para almorzar afuera, lejos de las aulas de clases y el bullicio rutinario que día a día dañaba los oídos y gargantas del alumnado.
- te ves feliz – sonrió el pelirrojo - ¿tiene algo que ver con el viejo dueño del auto que limpias a diario?
- Tal vez… - rió el más alto, sentándose junto a sus amigos
- ¡Totchi, no puedes meterte con un viejo! Es algo moralmente feo y además las etapas que ambos están viviendo son diferentes, el no piensa en lo mismo que tú – dijo el castaño claro.
- No es un viejo… solo debe tener tres o cuatro años más que yo… - susurro toshiya pensativo
- ¡Wow totchi! Parece que vas enserio, ¿no? ¡Y tienes suerte! Seguro que ya te ha hecho más de alguna propuesta ‘moralmente fea’
- No… aún no hace nada… es algo extraño, quizá estoy perdiendo mi encanto.
Toshiya hizo una mueca de desconformidad luego de que aquellas palabras terminaron de salir de sus labios. De alguna forma creía que kyo no lo estaba tomando en cuenta y era algo que lo hacia sentir enfermo, por fin había encontrado una persona para la cual quería sentirse especial y que esta haya terminado ignorándole con tanta facilidad le resultaba extraño. Era imposible no creer que estaba haciendo algo mal.
- oh vamos totchi, quizá solo este resistiéndose un poco… sabes como son los hombres, después de todo tú también eres uno…
Aquella frase de Andô despertó antiguos recuerdos de pasadas relaciones que había experimentado toshiya, pero definitivamente le era casi imposible imaginarse con kyo en situaciones románticamente cursis como las vividas con sus antiguas novias. Quizá las cosas estaban yendo muy rápido, y por eso no podía crear una imagen mental de cómo sería kyo en un plan amoroso, pero el azabache no podía aplazar sus acciones, solo tenía un mes para conquistar a kyo, y hacer que no viaje de vuelta a Kyoto ni a ninguna parte.
- si, quizás… eso espero – suspiró el más alto algo decaído
- oye, arriba los ánimos, mañana terminan las clases – le sonrió shinya intentando espantar la mala energía que de pronto se había apoderado del alma de Hara
- y tendrás más tiempo para cuidar a tu anciano ~
Toshiya rió ante la frase del pelirrojo, aunque ahora albergara un suave sentimiento de desconfianza hacia sus amigos, ellos eran quienes siempre le reconfortaban y hacían sentir mejor. Le gustaban las bromas de Daisuke y las palabras siempre reconfortantes de shinya, no se imaginaba lejos de ellos ni mucho menos peleado, se conocían hace tanto tiempo y de forma tan completa que estar separado significaría en alguna medida perder algo de sí mismo.
- ¿y ustedes? ¿Cómo están? – preguntó el azabache, sonriendo ante el evidente sonrojo que empezaba a propagarse por las mejillas de sus amigos.
- Bien – susurró Die bajando la mirada nervioso
- ¿Solo bien? Ustedes dos son tan aburridos~
- No somos aburridos, solo muy reservados – contesto shinya molesto
- ¿acaso quieres saber todos los detalles sucios y comprometedores de nuestra relación totchi? – pregunto sonriendo pícaramente el pelirrojo
- No, porque se me hace tarde y tengo que volver a casa, almorzar, cambiarme de ropa e ir a ver a kyo, ¡así que deséenme suerte queridos! – sonrió el azabache levantándose
- ¡suerte! – grito shinya animado
- ¡y cuídate, no quiero un amigo invalido! – rió Die abrazando al castaño claro
Toshiya hizo una expresión de molestia ante la frase de su amigo, y luego rió acomodándose la mochila en la espalda para ir a casa.
Cuando el rubio observó la hora, eran ya casi las cuatro de la tarde, el cielo estaba despejado y un suave viento primaveral mecía su cabello mientras sus pensamientos se mezclaban con el ruido de la radio de su auto. Se sentía cansado, levemente deprimido y melancólico, el clima le ayudaba a recordar pasados encuentros pasajeros con personas al azar, que quizá no habían significado nada y a la vez todo. Para él relacionarse era algo difícil, tenía muchos prejuicios que le impedían entablar conversaciones agradables y crear lazos fuertes, a si que generalmente las personas que habían logrado conseguir un acercamiento le eran especiales, porque aunque a veces podía equivocarse, todas dejaban algo, por muy mínimo que fuera, que le ensañaba a desconfiar y aumentar su inseguridad, sea para bien o para mal.
- ¡Kyo!
El más bajo contempló a toshiya, quien corría en su dirección con rapidez, sonriendo con torpeza y abalanzándose contra su cuerpo como si olvidara la diferencia obvia de estatura, y no fuera capaz de entender que un golpe tan fuerte los dejaría a ambos en el suelo.
- Kyo Kyo Kyo~ - gritó el azabache abrazándolo con fuerza
- ¡toshiya! – le regañó el mayor, intentando zafarse del agarre
- ¿no estas feliz de verme? Te veías muy contento mientras yo avanzaba – sonrió el delgado y alto muchachito separándose del rubio y colocándose de pie
- Solo porque estoy aburrido de permanecer encerrado en esta maldita y vieja casa – suspiró el más bajo
- Ah, okei, ¿Dónde vamos?
- A la costa
- Aww~! ¡Si me hubieras avisado antes habría traído mi traje de baño!
Kyo simplemente no contesto a aquello, estaba cansado de las conversaciones sin sentido, solo quería sentir el aire costero y el sonido del mar chocando contra las rocas, asi que ignoró al más joven y se subió al auto silencioso, esperando que el otro no comenzara a hablar necedades como siempre.
El más joven observo dolido como el rubio no le prestaba ni la más mínima atención y caminó suavemente hacia el otro lado del auto para subir en silencio, ¿había hecho algo mal?. Kyo era un tipo extraño, nada en el tenía sentido y siempre se veía rodeado de silencio, como si ocultar o se resistiera a algo Toshiya sonrió ante aquel último pensamiento, abrochando y acomodando el cinturón de seguridad mientras disfrutaba de la idea de ser un distractor para el rubio y posiblemente algo así como un ‘premio prohibido’.
El silencio permanente (y solo destruido por el leve sonido de la radio del auto), se había prolongado durante el camino hacia la costa. Bajaron en un sector no apto para el baño, de arena oscura y olas grandes que explotaban contra las rocas con fuerzas, casi furiosas, distrayendo tanto a kyo como a toshiya, quienes lentamente comenzaban a dejar que sus mentes se alejarán, llenándose de dudas y pensamientos, mientras se sentaban en la arena suave y grisácea.
El humo del cigarrillo hacia formas divertidas en el aire, el azabache las contemplaba ensimismado mientras pensaba en el amor y todos aquellos sentimientos que creía estaban despertando en su interior para Kyo, aunque fueran poco seguros y posiblemente no correspondidos ni comprendidos.
- Toshiya, deja de mirar de esa estúpida forma, y si quieres un cigarro solo tienes que pedirlo – susurró el mayo con una voz extrañamente cansada mientras observaba el mar.
- Bueno – acepto sonriente en azabache
El más bajo se irguió extrayendo de su bolsillo una cajetilla y no encontró nada adentro, Frunció el ceño con molestia, sentándose y llevando su ahora último cigarrillo a los labios. Los ojos de Hara se desplazaron progresivamente hacia el rostro de kyo, especialmente concentrándose en sus labios carnosos, perfectos y, sintiéndose un estúpido por dedicar su tiempo a pensar en el deseo que tenía por volver a probarlos.
- no quedan – dijo el rubio soltando una bocanada de tabaco mientras trazaba una línea en la arena.
- Siempre podemos compartir el tuyo – sonrió el azabache acercando su mano a la del más bajo para quitarle su humeante adicción
- Primero muerto y luego permito que un extraño ponga su boca sobre uno de mis cigarrillos – gruño el rubio apartando su mano bruscamente de la de hara
- Como prefieras…
El cigarro se consumía lentamente y los restos de cenizas caían sobre la arena producto del constante movimiento del viento que terminaba por esparcirlas. Los ojos del rubio de pronto se abrieron como platos y sintió un escalofrió recorrer su espalda cuando asimilo que aquellas suave, dulce y conocida textura que se adhería a su boca eran nuevamente los labios de toshiya. El azabache sentía todo su cuerpo temblar como respuesta a su acción, entreabrió la boca intentando profundizar el beso, pero kyo no cedía, cosa que lo hizo sentirse frustrado.
- ¿Ves? Podemos compartir el tabaco sin necesidad que mis labios toquen tu cigarro – susurro separándose y luego recostándose lentamente sobre la arena.
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