jueves, 12 de agosto de 2010

Lo fuimos descubriendo a tientas, con indirectas que lentamente se volvieron demasiado directas. Dejamos que la cosa siguiera subiendo, como el humo del cigarrillo en un espacio sin ventilación. Desee que esto no terminara nunca y visualizé por primera vez lo que era estar atado a otra persona.

Ahora, ¿Será posible que esto resulte y no colapsemos por nuestra propia impotencia?
Me siento atrapada en una obra de Shakespeare.

1 comentario:

Sato dijo...

No dejen que el humo tape su vista :/