domingo, 19 de septiembre de 2010

... el bajo resonaba impetuoso, mostrándose mucho más serió, más reflexivo, pero sostenido por las manos jóvenes, de un tipo flaco, alto, de frente ancha, gafas y oscuras intensiones. Las arrugas formaban grotescamente sus expresiones, sus pupilas vacías acuosas se perdían entre unos parpados cansados y unas escasas pestañas rubias; el cabello caía descuidado sobre su frente y en la parte alta de esa cabeza huesuda resplandecía la luz haciendo alarde de la escases de pelo.

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