Le iba a decir que todo estaba bien, que se relajara, que se despreocupara. Es difícil sincerarse, es mucho más fácil mentir. Yo sonreía, como loco, sosteniendo la ansiedad de prenderme un lucky, apretando la mano con fuerza. Ella me miró, sus pupilas brillaban tras esas enormes pestañas que oscilaban en esta noche primaveral.
Estuve tentado de cogerle la mano, de atraerla, de abrazarla, de respirar su perfume dulce, de quebrarme y llorar estrechándola, pero, es difícil sincerarse, es mucho más fácil mentir.
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