
Hoy revisé música y llegué a Glass Skin y, ¿saben? Me transportó a aquella época en que yo la esperaba.
En ese tiempo yo era rubia (artificial) y escolar, casi puedo sentir el olor a humedad de las tardes de primavera y casi puedo saborear las lágrimas que se deslizaban por mis mejillas en aquellos días de confusiones. Cuando visitaba el sitio http://www.direngrey.co.jp aparecía un flash de una pantalla blanca en las que se iban dibujando las letras del nuevo single y su fecha de lanzamiento. Es raro que me halla decidido a comprarlo, pero tuve una corazonada y decidí que sería el primer material original de mi banda preferida.
Había en aquel tiempo un ser humano importante y, como son los REALMENTE importantes, me hacia tan feliz como triste. En esos días conocí una enorme cantidad de personas cuyos nombres no recuerdo y dejé de lado amigos sin los cuales no podría vivir. Nadie creía que mi Glass Skin llegaría.
Yo escuché la canción antes de que me llegara. La busqué todos los días y, en cierto momento, hallé una grabación de la canción incompleta, llena de errores, con tiempos saltados e incluso con un Kyô que en ciertas partes más que cantar balbucea desorientado. La amé.
Aun hoy conservo esa grabación, y me gusta más que la oficial de estudio. Cala en lo más hondo de mi alma, lo revisa todo y me emociona hasta la médula del hueso, y no me avergüenza decir que es la canción que más me gusta, pero ESA grabación, porque así de imperfecta, de bellamente imperfecta, me sabe real y llena de energía, impregnada de la escencia de lo que es para mi Dir en grey.
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