
Los gatos son geniales.
La mayoría (exceptuando a dos, entre ellos, el que se ve allá arriba) no son de mi agrado, es decir, frente a un perro, que es más dulce y menos desconfiado, no hay donde perderse. Supongo que no acabo de llevarme bien con los gatos, porque somos igual de desconfiados y malagradecidos, de cualquier manera, ¿Quién no lo es? creo que, son características naturales, la clave es saber controlarlas, pero un poco de la una y de la otra a nadie le hacen mal~
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