Fuente: http://www.boston.com/bigpicture/2010/10/rescued_from_a_chilean_mine.htmlBueno, esta noticia, es la segunda más importante y más bonita del año: El rescate. La primera fue aquel pedazo de papel que subió a la superficie el veintidós de Agosto, con un mensaje que creíamos imposible, luego de diecisiete días de completa desolación, un "Estamos bien en el refugio los 33" nos levanto el ánimo, nos hizo llorar de emoción y nos enseño a no perder jamás las esperanzas.
Uno escribe así, desde la casa, tranquilo, compartiendo sentimientos a través de pantallas y sonidos, y se emociona hasta lo más hondo, ¿Cómo se sentirán esas familias? es casi como si alguien en coma despertara... es inexplicable, es fantástico.
¿Cuantas veces una tragedia de tamañas proporciones termina con un final feliz? Por eso todos debiéramos sentirnos orgullosos de aquellas familias que esperaron pacientemente, de los mineros que aguantaron sesenta y nueve días (otros setenta) y de los rescatistas que con tanto esmero los traen, por fin, nuevamente sobre tierra.
Una cobertura que da miedo, millones de ojos pendientes de lo que pasa y un mundo que se siente renacer, en medio del coas generado por los problemas económicos, ambientales y sociales. Un mundo que vuelve a sentirse unido y feliz, gracias a un grupo de obreros que lucha por seguir viviendo.
No tenemos que quedarnos hasta acá, ellos no son los primeros ni serán los últimos afectados por una pésima regulación laboral, hay que recordar el susto que sentimos al pensar que no había forma de salvarlos y darnos cuenta que en Chile, y en cualquier parte del mundo, hay hombres que ponen en peligro su vida para alimentar a sus familias
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