Yo había olvidado a esta persona, había olvidado que existía, que existió esa relación, nuestras conversaciones sugerentes, nuestros encuentros inesperados, los abrazos, sus palabras, las mías, la plaza brasil, los cigarros baratos, el calor, el fin del verano, el principio de su etapa y la mitad de la mía...
Me duelen sus ojos negros, su cabeza decolorada, me duele recordarlo, me duele rememorar cómo pasaron las cosas... ha cambiado, no es nada de lo que conocí y ahora nuestra interprete se pierde también en la maraña de situaciones que ocurren y no deberían ocurrir. Su sonrisa altanera, la frivolidad con al que me decía que la inspiración le llegaba solo cuando le adoraban, yo le adoraba, pero solo luego de que lo hiciera también conmigo
Jamás lloré tanto por alguien a quien no creía necesario, jamás alguien había marcado un y un después.... yo les veía a todos imprescindibles, y fue quien me enseñó a no encariñarme...
Y, Dios, hoy amaneció nublado...
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