miércoles, 6 de octubre de 2010

Los rostro bonitos

EL otro día hablando con Gabriella, acepté por primera vez mi debilidad ante la gente guapa. Es algo que me avergüenza pero al mismo tiempo es incontrolable. No sé por qué, pero soy capaz de perdonarlo todo, inclusive la estupidez crónica que ataca a cierta gente linda, pero a veces, eso es solo envidia, envidia a la belleza que acompaña a ciertas personas bendecidas por genes maravillosos, y ahí está ¿lo ven? Me encantan...

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