Bueno, no fue un día, porque hubo una historia antes y una después, pero ese día marcó, hizo una línea, y en tan solo unas horas, me di cuenta de un sinnúmero de cosas. Primero que nada, me di cuenta de que había más gente preocupándose por mi de lo que yo pensaba, fue algo que me abrumó, demasiados me apoyaron y acompañaron, fue lo más bonito que le puede suceder a alguien.
Luego, me di cuenta de que lo que yo escuchaba y sentía, no lo creaban cinco personas, sino un centenar. Eso me impactó. Dios, somos tan ignorantes a veces....
Y bueno, que si existen los héroes. Uno de mis héroes se llama Hara Toshimasa, es más magnifico de lo que yo creía, porque, aparte de su talento innato, transmite una energía única y tiene una sencillez que me encantó.
Con ese seis de noviembre descubrí que todo es posible, aprendí a ser paciente, a valorar a las personas, a seleccionar a las personas... fue la cosa más gratificante y llenadora de la vida, me encantaría que sugieran mil momentos más así y que todos pudieran tener uno.
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