domingo, 5 de diciembre de 2010

02:33 a.m.

Era un olor horrible, que entraba a mis fosas nasales como arañando todo a su camino, yo reí, reí, reí... Dios.... ¡Qué risa! y volví a inhalar como una desquiciada más, en el mar de idiotas perdidos, buscándose entre los cabellos quemados, las ropas húmedas y holgadas y el viento de principio de verano, que parecía sacudirlo todo....

No hay comentarios: